TODO ES NEGOCIABLE (sobre Espanya y Cataluña)

En mi doble condición de consultor y formador en Negociación, así como de madrileño “catalanizado” que en total ha residido 9 años en Cataluña (3 de niño y 6 de adulto), quisiera hacer una reflexión y ojalá que también una aportación, a una resolución negociada del actual proceso de reivindicación independentista en Cataluña.

El primer paso hacia un acuerdo negociado entre el Gobierno de España y la Generalitat de Catalunya sería forzosamente el de reconocer por ambas partes que ninguna tiene toda la razón, poco importa en qué medida. Ni la actual legislación española puede estar por encima del derecho a decidir de los pueblos, ni este último derecho puede estar por encima de las leyes aprobadas democráticamente por estos mismos. Es una pescadilla que se muerde la cola, pero es así. No hay que darle más vueltas, simplemente aceptarlo para así poder avanzar en la solución.

El segundo paso es dejar de juzgar a la otra parte, juzgar sus motivaciones o juzgar el origen de las mismas. Todo esto es paisaje y no carretera, y lo que hace falta ahora es fijar la vista en la carretera, es decir en la solución. Lo que interesa ahora es colocar en el centro de la discusión la solución y no el problema, que es lo que viene ocurriendo hasta la fecha.

En tercer lugar hay que ser creativo a la hora de pensar en posibles soluciones, quizás ninguna de las barajadas hasta la fecha sea la idónea en estos momentos.

Y en cuarto lugar hay que estar dispuesto a aceptar compromisos, es decir a hacer cesiones que nos conducirán sin duda a una satisfacción que quizás no sea completa, todo en aras de una solución que desbloquee la situación actual. De todos modos y para paliar esta ansiedad, debemos saber que en Negociación la solución acordada no pesa ni el 50% sobre la satisfacción final, lo que en realidad genera verdadera satisfacción sobre las partes es una ejecución honesta y de calidad del acuerdo alcanzado. Pesa más el cómo se pone en marcha el acuerdo que el acuerdo en sí mismo.

Por mi parte voy a hacer una sugerencia de lo que podría ser una solución negociada a la actual cuestión independentista de Cataluña a 15 días de una votación que sin duda será malograda y genererá más resquemor si cabe tanto entre la población catalana como entre la del resto de España:

I- Se debe dar un paso atrás y reconocer la necesidad de realizar una consulta sobre la cuestión independentista, pero no vinculante en primera instancia. Esta consulta debe realizarse con todas las garantías democráticas, de seguridad y de dignidad para los catalanes a la hora de ir a votar. Si esto no pudiese efectuarse con garantías el 1 de octubre debería posponerse un par de meses y realizarse en cualquier caso antes de finales de año, quizás en fechas próximas a Navidad. Gobierno de España y Generalitat de Catalunya, de la mano, deberían anunciar de manera inmediata la cancelación del referéndum por la independencia, al mismo tiempo que la celebración de la mencionada consulta.

II- La consulta que sustituye al referéndum, y que supone la reedición legal de la que se intentó hacer anteriormente, debería ser más abierta en sus preguntas y contemplar más posibilidades. Por ejemplo:

1) Que Cataluña se convierta en una república independiente de España (tal y como se plantea ahora).

2) Que Cataluña se convierta en un Estado Federal de España con mayor nivel de autonomía (incluyendo la autonomía fiscal, lógicamente, tal y como ocurre hoy en día en el País Vasco).

3) Que Cataluña mantenga su estatus como Comunidad Autónoma de España (con las mismas competencias que hasta la fecha, pero mejorando su financiación).

En ningún caso debería poder ganar una opción que no recabase como mínimo el 51% del electorado total de Cataluña ó 2/3 de los votos emitidos, pues es inmensamente injusto que una mayoría simple no suficientemente cualificada pueda determinar el destino de las generaciones futuras, como hemos visto trágicamente en el Reino Unido en relación a su salida de la Unión Europea.

III- Una vez realizada la consulta, la Generalitat de Cataluña junto con el Gobierno de España deben dar los pasos necesarios para satisfacer la voluntad expresada.

Si la que gana es la primera opción se debería modificar la Constitución para permitir, esta vez sí, un referéndum vinculante a 2 años vista. Este tiempo permitiría diseñar un proceso, no ya de separación sino de alianza estratégica entre los dos nuevos estados resultantes. Cuando se negocia, no hay que temer que la solución no sea la que uno desea, sino tener claro que se luchará para poner en marcha el acuerdo resultante de la manera más beneficiosa para ambas partes.

Si la que gana es la segunda opción, federalismo para Cataluña, habría que fijar un plazo que podría ser también de 2 años para efectuar el traslado de las nuevas competencias, fundamentalmente la fiscal, y para negociar la aportación de Cataluña al estado español en función de los servicios compartidos, incluyendo un periodo transitorio de adaptación. En este caso, el Gobierno de España debería apoyar a la Generalitat de Catalunya para que el nuevo Estatut, que debería reformarse necesariamente, cumpliese con la Constitución y pudiese ser aprobado sin dificultad. Si fuese necesario, debería reformarse la Constitución para garantizar la legalidad plena de la voluntad expresada y del acuerdo firmado entre Gobierno y Generalitat.

Si la que gana es la tercera opción, habría que mejorar en cualquier caso el sistema de financiación de Cataluña, y también facilitar el encaje constitucional del nuevo Estatut que el Parlament pudiese decidir reformar también en este caso.

IV- Fuese el que fuese el resultado, este debiera celebrarse como un gran éxito de la democracia y debiera también trabajarse para que el acuerdo supusiese una oportunidad de mejorar las relaciones entre el pueblo de Cataluña y el pueblo de Espanya, que también se escribe con “ny”. Cataluña es España y Espanya es Catalunya, no importa que esta última sea una Comunidad Autónoma española, un Estado Federal del Estado Español, o un estado independiente y aliado de España. La concordia Cataluña-Espanya debería recuperarse y reforzarse más allá de la solución resultante.

Daniel Siles

Madrid, 14 de septiembre de 2017.